Son los expedientes llamados NN. Ya no son los jueces sino los fiscales los encargados de investigarlos. Pero, a pesar de los cambios, las causas siguen archivándose sin resultados concretos.
Virginia Messi. DE LA REDACCION DE CLARIN
“La verdad es que seguimos administrando papeles y si algo se resuelve es, como siempre, a fuerza de pulmón”. La frase pertenece al fiscal de Cámara Ricardo Sáenz y resume el estado actual de un ambicioso proyecto judicial que nació hace diez meses y hoy parece estancado: el paso a manos de los fiscales de los miles de expedientes de delitos de autor desconocido que entran a Tribunales cada año, pero nadie investiga.
Robos de autos, saqueos a casas, arrebatos a la salida de los bancos, amenazas. Históricamente estos casos —que son los que más profundizan la sensación de inseguridad de la gente— llegaban anualmente a los juzgados convertidos en más de 100.000 causas con una carátula que las condenaba casi inexorablemente al olvido: “NN”, autor desconocido.
Para cambiar esto, en marzo del año pasado, el Congreso sancionó una ley (la 25.409, que entró en vigencia más de un mes después) ordenando que todos los expedientes NN entraran directamente a las fiscalías y que se creara una Unidad Funcional. Esta debía centralizar y analizar los datos de las causas para encontrar pistas que ayudaran en las investigaciones.
Se pretendía crear un sistema que permitiera, por ejemplo, usar la información de distintos casos de robo automotor destinados al archivo y así encontrar rasgos en común y llegar a los autores de esos robos.
La ley 25.409 se aprobó para tratar de evitar que, como ocurría cada año, el 70 por ciento de las causas abiertas en Instrucción y el 55 de las ingresadas en Correccional —todas ellas con autor desconocido— terminaran, en su inmensa mayoría, en la nada. Sin embargo hoy poco parece haber cambiado. De los 130.000 expedientes de autor desconocido que tomaron las fiscalías desde el 29 de abril 2001, cerca de 80.000 ya están guardados. Sólo se trabajan los NN más graves, como los homicidios o violaciones sin sospechosos.
En cuanto a la Unidad Funcional anunciada en la ley, se convirtió en la Dirección General de Investigaciones Con Autor Desconocido que, por una reglamentación interna de la Procuración, tiene prohibido investigar. Su tarea se limita a un archivo, más sofisticado, de los expedientes en base aun software provisorio.
Por otro lado, en cada fiscalía se nombró a un empleado dedicado exclusivamente a catalogar los NN. Pero estos expedientes entran a tanta velocidad que apenas se alcanza a volcar los datos básicos en una planilla.
Como marco de este panorama, la ley se sancionó sin prever una partida presupuestaria. Por eso, en un informe interno —elevado al Procurador Nicolás Becerra en octubre pasado—, la comisión creada para implementar la investigación los NN llegó a plantear la derogación de la norma. “En las fiscalías faltan recursos indispensables”, recalcó Ricardo Sáenz, integrante de esa comisión.
“Si en un tiempo determinado, por ejemplo un año a contar desde ahora, no lográramos un software que nos asegure un mínimo análisis delictivo, ni el traspaso de recursos de los juzgados, ni la sanción de una ley correctiva y persistieran las limitaciones presupuestarias, la única propuesta razonable que esta comisión podría formularle al Procurador General sería que proponga al Congreso la derogación lisa y llana de la Ley”, dice el informe al que Clarín tuvo acceso y que contó sólo con voto en disidencia: el del fiscal del instrucción Félix Crous sostuvo la necesidad de respetar a ley tal cual está.
Por una u otra razón lo cierto es que todas las fuentes consultadas coinciden en que poco cambió en el último año. Los expedientes de autor desconocido pasaron del archivo de los juzgados al archivo de la Procuración, que sólo es una versión mejorada del original.
Sobre lo que se debe hacer de aquí en más en la Procuración, existen dos líneas distintas y duramente enfrentadas. La mayoritaria, con representación en la comisión de NN, quiere que cada fiscalía, con más recursos, investigue los expedientes que le llegan cada turno. Y para esto, como primer paso, quiere que se disuelva la Unidad Funcional, representada provisoriamente por Dirección General de Investigaciones con Autor Desconocido.
La otra postura, que llevó al fiscal de Cámara Norberto Quantín a dar un portazo como miembro de la comisión de NN, sostiene que deben crearse grupos de trabajo y especializar a los fiscales. “Si esto no ocurre, si no se concreta una reforma profunda del Ministerio Publico (que reune a los fiscales) lo que se haga será más de lo mismo”, opinó Quantín.
Desde octubre del 2001, el Procurador Becerra tiene en su despacho el informe final sobre el sistema de investigación de NN. Pero ninguna decisión se tomó desde entonces. Mientras el tiempo pasa, las causas llegan de a miles a un sistema que todavía no sabe cómo resolverlas.
Fuente: http://edant.clarin.com/diario/2002/03/09/s-04401.htm

