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En La Nación Revista del pasado domingo 18 de julio apareció una nota muy comentada en la red, Internet es el universo de la máscara, un reportaje al sociólogo y antropólogo francés David Le Breton, donde plantea con lucidez la existencia de dos realidades en principio contrapuestas.

Por un lado la preocupación muy extendida sobre nuestro aspecto físico, nuestra apariencia, el culto a los cuerpos delgados, a la belleza y a la juventud. Por el otro, el hecho de que Internet y las redes sociales nos plantean un universo sin cuerpos, casi deshumanizado, donde las emociones se simplifican como los rostros en emoticones y caritas felices que agregamos a nuestros mensajes escritos.

Señala que en las sociedades occidentales modernas el cuerpo se ha convertido en un accesorio, una especie de materia prima que nos permite construir un personaje. Quien no “trabaja” su cuerpo es señalado como quien se deja estar, y resulta excluido de ciertos círculos. Somos juzgados, reconocidos, amados o detestados a partir de la apariencia. Al mismo tiempo, vemos que el rostro es un lugar de alta vulnerabilidad en los vínculos sociales, por él se nos asigna un sexo, una edad, se nos juzga como lindos o feos, y puede ser el lugar del odio, como ocurre con el racismo.

Paralelamente, asistimos en Internet a un mundo donde el rostro vivo y real del otro no está presente, es un simulacro que muestra una especie de deshumanización, favoreciendo relaciones más superficiales y menos comprometidas. “En Internet –dice Le Breton- uno no es más que quien dice ser, uno se construye un personaje y es un relato que hace sobre sí mismo. Cuando en Facebook una persona dice ´tengo 300 amigos´ eso basta para mostrar que hay un cierto ridículo allí, una degradación de la amistad.”

En mi opinión hay una relación estrecha entre las dos cuestiones, las que en realidad se retroalimentan. En este mundo moderno, donde la tecnología ocupa un lugar central, el sentido de la vista se encuentra privilegiado, todo se nos presenta en imágenes, colores, “high definition”,  como un gran espectáculo, y por ello, percibimos como muy importante nuestra imagen, lo que los otros “ven” en nosotros, no ya lo que efectivamente “conocen” de nosotros. Indudablemente, la gran mayoría no alcanzamos (ni alcanzaremos) los estándares más aceptables de belleza y juventud reinantes en la actualidad. De allí los problemas de ansiedad, inseguridad, angustia, y cualquier otro padecimiento más moderno que conocemos. En este contexto no es casual el éxito logrado por las redes sociales y todos los programas informáticos que nos permiten relacionarnos sin mostrarnos físicamente, sin exponernos al juicio y reprobación del otro. Allí somos más libres (?) para desplegar actitudes que se nos inhiben en la vida real, o de expresar una opinión que no podríamos sostener cara a cara.

Por todo esto creo que no debemos abusar de estas nuevas herramientas, que debemos cultivar nuestros afectos verdaderos, llamar a nuestros amigos, tomar más café –o mate- con ellos. Para el final, una paradoja que viví cuando al estar por volver de un largo viaje que hice, una gran amiga con la que me había escrito mucho, me dijo en un mail que cuando volviera me iba a extrañar(!) ;)

Ricardo Sáenz

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3 Comentarios

  • Excelente post ricardo!
    Comparto absolutamente esas ideas.
    Uno de los desafíos de la sociedad de la información es lograr el uso de las TICs para acercar mas a las personas y no tanto a los “personajes” que nos hemos armado.

    Al menos desde ese lugar, trabajo en derecho, tecnología y hasta poesía!

    Todo eso, junto, nos enriquecerá mucho más que “un millón de amigos”!!!

    un abrazo desde Córdoba.

  • Excelente post Ricardo!.

    Comparto absolutamente las ideas vertidas en éste escrito.
    Creo que uno de los desafíos de la implementación de TICs y de la sociedad de la información es facilitar más el acercamiento entre personas y no sólo entre “personajes” que nos hemos armado.

    Al menos desde ahí lo apuntamos los que trabajamos desde el derecho, nuevas tecnologías y hasta desde la poesía!.

    Para dotar a todo este maravilloso enjambre de algo más que “un millón de amigos” en Facebook.

    Un abrazo desde Córdoba.

  • Muy bueno tu comentario Ricardo, Internet, de algún modo promueve la banalización de las relaciones humanas y en algunos hace trivial la comunicación.
    Sin embargo, no debemos perder de vista que este es solo el comienzo y que esta nueva herramienta permitira algún dia, entre otras cosas, universalizar la participación de la gente en proceso político. El tema E DEMOCRACY es cada vez mas objeto de estudio por politicologos y cientistas sociales.
    Un abrazo.
    Raúl

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